Las horas pasaban; y el revisaba su reloj de pulsera cada tanto. 2 a.m, 3:49, 4:10...
Los ojos le pesaban y comenzaba a perder la fe cuando un resplandor en el cielo lo hizo reaccionar.
El hombre de la colina se puso de pie, saco su gran y venosa poronga al exterior y encontró el sentido de la vida bateando un meteorito que gritaba "MARTAAAAA" en dirección al congreso de Nicaragua.
Al otro día el hombre había puesto un casino en la colina, donde un gran cartel luminoso decia: "LA PUTA QUE TE RE MIL PARIO... FORRO!"
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Hombres que cambiaron el mundo con su garcha (Capitulo 4)