Narcofilomeno, el ultimo testigo del infinito, supo que el momento había llegado.
Tenia que afrontar la realidad, Babel le pedía que entregue todo. En especial su dinero y su ano.
Narcofilomeno no quería. Pero las dulces palabras de Babel, aunque con un dejo de falsedad, controlaban sus sentidos.
Y ahí lo supo, le dolía el pupo.
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-"Los mitos de Babel" - "Susurros MUY gays" Editorial AshMistyBrook (pg h-1(h(x)) = h(h-1(x)) = x.)
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